No necesitas responsabilizarte de los estados emocionales de los demás

No necesitas responsabilizarte de los estados emocionales de los demás

¿Sientes que vives para los demás? ¿Que te pierdes a ti misma? ¿Qué no te puedes alejar de aquellos a los que quieres porque eso sería traicionarles? ¿Ves como se deprimen cuando estás lejos y eso te rompe el alma? Entonces sigue leyendo, porque tengo unas palabras para ti.


Sé que duele ver a un ser querido que se queda triste si te alejas, sé que tienes que escuchar mensajes del tipo: “me estás defraudando”, “por qué me haces esto”, “qué sola me quedo cuando no estás”, y un largo etc. como si hubieras nacido para acompañar o cuidar a quienes comparten tu vida, como si solo así fueras importante o querida. Esto hace que te sientas obligada a estar cerca de los tuyos, a cuidarlos y ser de una determinada manera (más exactamente la que el otro espera de ti) para no defraudarlos ni entristecerlos. Sé que cada vez que decides hacer algo para ti en lugar para lo demás, la culpa te invade porque los otros te juzgan o te dejan de hablar, lloran o se lamentan. Y por supuesto sé que es difícil gestionar toda esa culpa, melancolía, responsabilidad y tristeza que te despiertan.


Pero hoy quiero decirte que no necesitas cuidar a los otros para ser valiosa o buena, porque ya lo eres, tu valía no reside en esto aunque los demás te lo intenten hacer creer. Tú debes alzar tu cabeza y vivir tu vida en libertad y ellos deben continuar su camino y crecer, responsabilizarse de su vida, avanzar. Deben dejar de ponerte a ti en el lugar equivocado, tú no eres un sostén ni una muleta, tú también necesitas cultivar tu vida y esto no es incompatible con amarlos. Así que atrévete a soltar un poco ese rol que te asignaron, aguanta los comentarios con toda la angustia y culpa que estos te generan y verás cómo la magia empieza. Ellos acabarán entendiendo que naciste para ser libre.


Y no, dejar de sostener a los demás no es irte y no volver jamás. Puedes cuidar y sostener si eso te hace feliz, pero recuerda que tener la capacidad de cuidar a otros no quiere decir que esto sea tu obligación. Hazlo cuando tú puedas, hazlo hasta donde tú quieras, hazlo sin perderte ni dejarte la piel, sin agotarte, sin apagar tu alma y tu luz. Tarde o temprano ellos lo entenderán y verán que pusieron una semillita en ti para ser la hermosa persona que eres ahora, capaz de cuidar a los otros, pero no por ello responsable de sus estados emocionales.

Recuerda que cuidar a los otros es un don precioso que no todo el mundo posee y debes darle la valía que tiene. Por eso, porque tienes un precioso don, no permitas que nadie te lo arrebate haciéndote sentir culpable cuando decides vivir tu propia vida.


Eres mucho más que tu capacidad de cuidar. Eres libertad. Atrévete a vivirla.