¿Obsesionada con las redes sociales de sus ex?

Hoy escribo sobre esa extraña pero al mismo tiempo común obsesión que muchas presentan (o hemos presentado) por saber quién habla con nuestra pareja, por compararnos con sus exnovias, por investigar la vida de otras mujeres u hombres relacionadas con la pareja o quizás en tu caso por comparar tu vida con la de tu ex...

Y es que las redes sociales no siempre son nuestras aliadas, los estudios indican que incluso llegan a deprimirnos.


El porqué exploramos la vida de personas que nos hacen daño, de manera casi compulsiva, es un motivo único en cada caso: cada una de nosotras sabemmos las razones que tenemos para mirar esas rrss. Sin embargo intuyo que detrás de estas acciones hay inseguridad, insatisfacción y dolor, mucho dolor.


Puede que estas heridas vengan de tu infancia, puede que hayas sufrido una infidelidad que no has superado, puede que seas una persona insegura por muchos motivos. Sea como fuere, si vives intentando descrubir qué pasa en las vidas de otras personas, si no confías en tu pareja o crees que todas son mejor que tú, la angustia camina de tu mano.




Sé que tus heridas hablan de haberte sentido en segundo lugar, de creerte inferior o poco válida. Puede que hablen también de menosprecio o de un bajo concepto sobre ti misma que vendrá de experiencias pasadas. Hablen de lo que hablen, escúchalas desde el cariño en lugar de odiarlas porque ellas son el camino hacia tu crecimiento interior. Y de esto sé algo, porque yo también lo pasé, yo también me obsesioné con las rrss. Te cuento cómo lo superé tanto como psicóloga como persona.


En mi caso la obsesión fue por culpa de una infidelidad que ni me olía ni me podía imaginar. Cuando me enteré, simplemente me quedé noqueada. Sufrí muchísimo, aún recuerdo lo mal que me sentía, triste, culpable, sin entender por qué me pasaba eso a mí. ¿Qué había de malo en mí para haber sido "abandonada" de esa manera? Me creía tan inferior que me comparaba con la otra persona constantemente, y así poco a poco no separaba mis ojos de sus redes. A veces sentía que yo era más que la otra, otras veces no, a ratos la odiaba y otras la envidiaba. Solo recuerdo cómo me dolía. Pero poco a poco aprendí que lo único importante era yo, que ella no era mi enemiga y que hay persona que es mejor tener lejos. En mi caso la solución fue romper con durante un tiempo con mi ex (que no era una persona confiable) y centrarme en mi vida. Poco a poco comencé a escoger a alguien que no metiera su pasado en nuestro presente y lo más importante, alguien con el que sentía que no tenía que competir por su amor. Ahora lo pienso... ¿competir por amor? ¿Pero qué disparate es ese?


Recuerda bien esto. Nadie, repito, NADIE merece tu sufrimiento, ni que compitas por él o ella, ni que te cambies a ti mismo. Por si te puedo ayudar, te sugiero:


Lo primero: valórate. No eres ni mejor ni peor que nadie, eres única e irrepetible. A veces las cosas no salen como queremos porque no es el momento, no estais en el mismo tiempo vital o, simplemente, no sois compatibles. Asumirlo y soltar es un buen paso a practicar para ser feliz.

Céntrate en tu vida: intentar vivir como otra persona, ser como otra persona, experimentar las cosas que ella hace, tener su vida, es desperdiciar la tuya. En lugar de centrarte en que la gente vea tu vida o explorar minuciosamente la vida de esa persona, vive, vive intensamente tu vida. El tiempo que pases en este planeta es TU TIEMPO, solo para ti, es un regalo que debes disfrutar siendo jodidamente genuina.

Habla con tu pareja: si tu problema son los celos actuales habla con tu pareja. Explícale tus miedos, pide consejo, dile qué te duele. No es exigir ni atacar, es preguntar, comentar, empatizar. Creéle cuando te diga que te quiere.

Pon límites: si ves que las cosa pasa "de castaño oscuro", que pasan cosas raras y que tu pareja te trata de loca, cuidado. Debes mirar si esto se repite en tu historia con diferentes parejas, si hay faltas de respeto, si siempre desconfias de la gente o si realmente hay motivos para desconfiar. De todas formas, piensa bien cuáles son tus límites.

Nos han enseñado a competir y en realidad, no somos enemigas. Si algo me ha enseñado el feminismo es que las mujeres son mis hermanas, no mis rivales. Cuando aprendí esto, me liberé.