Trabajando con el Yo Rechazado

Nota: Si vienes de instagram, puedes pasar directamente a la última parte del texto donde estará el ejercicio para el Yo Rechazado. Lo distinguirás porque está en verde.


Te acuerdas cuando se burlaban de ti en el colegio? Recuerdas cuando parecía que hicieras lo que hicieras nada era suficiente para ser aceptada? Cuando llorabas a escondidas o te mirabas con odio en el espejo mirando cada parte de ti que debías cambiar? Las risas, las burlas, las críticas. Todo eso que fue calando poco a poco, dañando tu piel como navajas afiladas, magullando tu alma, haciéndote creer que no eras válida.


Y tú empezaste a avergonzarte de ti, a esconderte, a maquillar quién eras con un propósito: la aceptación de los otros. Quizás lo conseguiste adelgazando esos kilos que creías que te sobrabran, escondiendo tu cuerpo bajo ropas holgadas, intentando disimular cada supuesta imperfección, dejando de salir, o saliendo en exceso con alcohol, drogas o sexo. O quizás tu camino fue trabajar cada vez más para tener éxito y así mostrarle al mundo que merecías su aprobación.


Quizás ahora ya no te escondas tanto, o quizás sí. Quizás te sorprendas a ti misma hablándote mal, sintiendo que debes cambiar. A lo mejor eres exitosa pero cuando algo no sale como esperas caes en la frustración. Quizás en ocasiones la vida te supera y sientes que no vales para nada, que estás sola.


Y luchas una y otra vez por no volver a ser aquella niña que lleva dentro en su cuerpo todos los defectos. Esta no es tu niña interior, ésta es tu YO RECHAZADO. Esa parte de ti que no quieres que nadie vea, no por débil, sino por imperfecta. Y huyes de ella. La odias. La escondes. La intentas sepultar.


Porque no la quieres, te da vergüenza, culpa y frustración. Lo que no sabes es que cada vez que escapas de ella te obligas a dar un paso más hacia la perfección y, como es inalcanzable, a vivir en constante frustración y odio hacia ti. Porque cada vez que te avergüenzas de quién fuiste, te condenas a la insatisfacción.


No digo que lo hagas a posta, nadie lo hace queriendo. Es una defensa, una forma de protección. Y está bien. Fue lo que pudiste hacer. Aquello dolió mucho, muchísimo, y nadie en su sano juicio quiere volver allí. Pero necesitamos volver, mirar, entender, llorar y sanar. Tenemos que volver y darle a esa parte lo que no recibió: amor y compasión. Y sí, lo sé, no será fácil, pero seguir machacándola posiblemente tampoco ayude. Eso es lo que llevas haciendo toda la vida... ¿Te ha funcionado?  


Yo te acompaño, te cojo de la mano... No te dejaré sola. Y además, otras personas como tú también están caminando contigo. Porque si hoy estás aquí, leyendo esto, es porque ya formas parte de la tribu. Esta tribu consciente, sin prisa, sanando cada uno a su ritmo, pero sin abandonar a ninguno de sus miembros. Una tribu donde sostenerse y descansar. Una tribu con los brazos abiertos para acoger a toda persona que necesite compartir, conectarse con su verdadero self, soltar lastre, caminar... Y la tribu es así, virtual. Es cada persona que camina en su vida más consciente, de forma un poco más amorosa cuándo puede. Entendiendo que las partes críticas y avergonzadas tienen una función, pero creando nuevas voces cada vez más llenas de amor.





 ¿Cómo salir del yo rechazado?  El yo rechazado es una parte que siempre quisimos ocultar, por lo tanto la hemos mirado de forma negativa. Como siempre digo en las terapias, eso llevas haciéndolo toda la vida y no ha funcionado. Vamos a probar algo nuevo: Intenta visualizar a tu yo rechazado ¿Qué hace? ¿De qué se esconde? ¿Por qué opina eso de él? Date un espacio de tiempo corto, muy corto, para intentar mirarlo de otra forma, más compasiva. Si no sabes cómo hacer el punto anterior, conecta con algo que te produzca ternura: puede ser un bebé, un cachorrillo, la naturaleza o un personaje de una peli, por ejemplo. Ahora intenta llevar esa mirada a ti yo rechazado y observa qué pasa. Visualiza a esa parte y déjala sentir esta nueva mirada. Responde a las siguientes preguntas: ¿qué ha sentido el yo rechazado al sentir que lo mirabas así? ¿Qué has sentido tú al mirarlo de esta nueva manera? ¿Se han activados otras partes críticas? Muchas personas piensan que, si ven con buenos ojos al yo rechazado, no van a avanzar en la vida o quizás que todo el dolor volverá a aparecer en el presente. Sin embargo, mantener ese odio al yo rechazado tampoco nos está ayudando. Por supuesto, el odio es sólo una reacción defensiva, por eso de muy a poquito tenemos que empezar a potenciar la compasión. Habrá que trabajar con otras defensas como la rabia, la vergüenza o la culpa. Pero eso ya será otro día y en otro post.  Si te gusta mi contenido y te parece útil para ayudar a las personas, tanto aquí como en Instagram, te pido que compartas. Cuanto más lejos llegue mi voz, nuestra voz, más consciente será la sociedad. También puedes dejarme comentarios o suscribirte a mi web