Tu dependencia es tu poder mal enfocado

Respeta tu dependencia.


Toda la vida nos han mandando el mismo mensaje: no seas dependiente. Parece que ser dependiente se asocia con ser débil o irresponsable, con no saber estar sola. Siempre se habla (o mejor dicho, hablamos) de heridas infantiles, de traumas, de tomar las riendas de tu vida, de ser más independiente. Os hablamos como si hubiera algo malo dentro de vosotras, algo que tenéis que cambiar. Parece casi un delito tener dependencia. Pero yo hoy, aquí sentada mirando por la ventana mientras tomo café, reflexiono sobre ello y me surge una idea que os quiero transmitir. Esto que os voy a decir no lo he leído en ningún libro, pero mi intuición y el trabajo con muchas personas que sufren por dependencia me hace retumbar esta idea una y otra vez en mi interior y creo que no me equivoco.


¿Y si no fuera malo ser dependiente? ¿Y si ser dependiente solo nos estuviera indicando que somos (más) sensibles que el resto? Creo que la necesidad de tener calor humano, alguien sobre quien apoyarnos, es simplemente una necesidad humana, pero en las personas dependientes esto llega con más fuerza porque creo que ellos son humanos especiales, son personas que están fuertemente vinculadas con la fuerza más bella del universo: el amor. Porque eso es la dependencia al fin y al cabo, una necesidad de sostén, una sensibilidad especial hacia los otros y hacia nosotras mismas, un sentimiento de ser tan frágil que nos vamos a romper si los demás se alejan. Es sentir con toda el alma, sin escudo, con la piel en carne viva. Es llevar dentro las lágrimas del universo, el dolor, pero también la capacidad de sanar a los demás, de querer y amar puramente.


No digo que la dependencia no nos haga sufrir ni tampoco que no tengamos que aprender a resolver las cosas solas, por supuesto hay que trabajar la autonomía. Lo que digo es que quizás, al igual que las personas PAS (persona altamente sensible) las personas con dependencia también son más sensibles, más cercanas, más amorosas. Quizás en el fondo ellas quieren repartir y recibir amor. Quizás tienen en su corazón el poder, la sensibilidad y la fuerza para cambiar el mundo. Quizás han confundido ser sensibles con no poder decidir o avanzar, con tener miedo, con estar mal por dentro, y por eso han generado dependencia. Puede que la dependencia venga de la incomprensión social: no soy como las demás, por lo tanto debo ser menos fuerte, diferente, no tan especial. Y ahí se produce un viraje fatal: pasan de tener mucho potencial a anular su luz simplemente porque el resto no comprende su brillar, llegando un punto que ni ellas mismas lo comprenden ni pueden sostener. Ahí se desconectan sintiendose mal por ser ellas mismas y entonces van buscando a la desesperada que los demás les confirmen algo que ellas olvidaron: que son especiales. Y para ello dan, dan y dan y vuelven a dar. Dan hasta dejarse la piel, con un solo objetivo: ser valiosas para los demás.


Y hoy me dirijo a ti que siempre te has sentido mal por tener dependencia. Que has odiado esa parte de ti, esa necesidad. Quizás vaya siendo hora que te mires con amor y veas todo el potencial que tienes. Quizás la dependencia es puro poder personal, pura energía, pero mal enfocada. Quizás creaste dependencia porque nadie te explicó lo poderosa que eras, nadie te dijo que tenías dentro de ti el poder de transformar el mundo con el amor y la sensibilidad, nadie te ayudó a potenciar ese sentimiento tan puro, ese que da alas al alma, y entonces tuviste que domesticarte, alejarte de tu esencia. Puede que por eso malgastes tu poder en gritar que te quieran y en querer a quien no está disponible. Quizás desperdicias tu sensibilidad en personas que no la saben valorar o que asumen un rol de protección contigo, invalidándote. Creo que confundiste tu capacidad de sentir y ser sensible con necesitar que otros te cuiden o con tener que cuidar para que no te abandonen.


Pero tengo buenas noticias y es que ha llegado el momento de avanzar, de empezar a usar tu amor como un motor que te llevará a realizar tu obra de arte. Porque tienes mucho amor que recibir y que dar, porque tú eres capaz de sentir y respetar como ningún otro ser vivo en este planeta, porque estás llena de la fuerza más grande del universo, porque sabes empatizar y escuchar al débil y al vulnerable como nadie más sabe hacerlo.


Ya va siendo hora que enfoques ese amor en algo que te llene el alma. Quizás tu alma te lleva gritando bien fuerte y bien alto que eres especial, que tienes mucho que dar y aportar al mundo, y quizás siempre lo has enfocado mal. Pero no es culpa tuya, esta sociedad enferma nunca reconoce a sus genios.


Así que confía, porque tu dependencia se transformará en arte cuando entiendas el poder que te da tu sensibilidad. Cuando dejes de luchar para que te vean y te quieran, cuando aceptes tu luz y la hagas brillar. Tu dependencia te dejará respirar cuando confíes en ti y dejes de desperdiciar tu energía en personas que no tienen que apagarte porque temen tu poder. Toda esa energía que gastas en depender te hará grande cuando la enfoques en tu camino.


Confía (pon aquí tu nombre). Solo confía.